¿Jesús de Nazaret nació el 25 de diciembre?
Introducción
En la cultura cristiana occidental es habitual celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret el 25 de diciembre. Esta fecha se encuentra profundamente arraigada en la liturgia y la religiosidad popular. Sin embargo, desde el punto de vista de la investigación histórica encontramos que dicha datación resulta problemática. Ninguna fuente del siglo I menciona el día exacto del nacimiento de Jesús, y los evangelios canónicos guardan silencio al respecto.
El propósito de este artículo es realizar un breve recorrido por la evidencia disponible acerca de este acontecimiento, así como explicar el proceso mediante el cual esta fecha fue adoptada por la tradición cristiana.
El silencio de las fuentes del siglo I
Los libros que componen el Nuevo Testamento son la fuente más cercana respecto del Jesús Histórico. Los evangelistas ponen en boca de Jesús dichos, narran acontecimientos en torno a su vida y ministerio, muchos de los cuales, desde un punto de vista historiográfico, circularon previamente en forma oral. Cosa que no es de extrañar teniendo en cuenta los aspectos culturales del mundo mediterráneo del siglo I, en el cual la gran mayoría de personas no sabían leer ni escribir.
Los evangelios no son biografías detalladas en el sentido moderno. Es por esto que muchos aspectos de la vida de Jesús permanecen desconocidos, pues no fueron abordados por los evangelistas.
Respecto de la infancia de Jesús, los únicos hechos son narrados únicamente en Mateo 1–2 y Lucas 1–2. Estas secciones constituyen composiciones relativamente independientes, con tradiciones distintas a las que estructuran el resto del Nuevo Testamento (Meier, 2013, p. 223). La información que encontramos habla del lugar en el cual nació Jesús y de algunos acontecimientos en torno a su nacimiento.
Por ejemplo, cuando se presentan a los magos como quienes son interrogados por Herodes respecto del lugar en el cual se encuentra Jesús, al ver que la ubicación que le han brindado es imprecisa, Herodes ordena la muerte de los niños de la región. Inmediatamente, Mateo asocia esto con lo dicho en Jeremías 31:15:
Voz fue oída en Ramá,
Grande lamentación, lloro y gemido;
Raquel que llora a sus hijos,
Y no quiso ser consolada, porque perecieron.
Aunque no es una profecía como tal, Mateo utiliza este hecho para encontrar un patrón en las escrituras: Los elegidos de Dios son perseguidos, y de esa manera, se valida, incluso desde los aspectos más aparatosos en torno a sus primeros días, el ministerio de Jesús.
Los evangelistas sostienen que Jesús nació en Belén de Judea, y de nuevo, hay un interés teológico en resaltar este acontecimiento. Este era un pueblo tan pequeño, que no representaba económica ni socialmente mucho para el Antiguo Israel. Sin embargo, la profecía señala que aunque es un lugar tenido por insignificante, de allí saldría un rey para Israel (Vea Miqueas 5,2).
El interés primordial de los evangelistas se concentra en el ministerio público de Jesús y, de manera particular, en su pasión y resurrección, razón por la cual los relatos de la pasión ocupan una parte sustancial del contenido evangélico en comparación con otro tipo de acontecimientos que involucran a su familia o vida personal.
Año del nacimiento de Jesús
Tanto Mateo como Lucas coinciden en situar el nacimiento de Jesús durante el reinado de Herodes el Grande (Mt 2,1; Lc 1,5). Este dato posee especial valor histórico debido a su atestiguación múltiple, dado que según la crítica histórica, ambos evangelistas no dependen literariamente el uno del otro.
Según el historiador judío Flavio Josefo, Herodes murió entre marzo y abril del año 4 a. C., tras un eclipse lunar. En consecuencia, el nacimiento de Jesús debe situarse antes de esa fecha, normalmente entre 7 y 4 a. C. Conclusión que es aceptada por la investigación histórica moderna (Sanders, 2016).
Los académicos sostienen, además, que Jesús habría nacido alrededor del año 748 de la fundación de Roma, lo que equivale aproximadamente al 5 a. C. (Sanders, 2016, p. 53). Situar el nacimiento de Jesús de esta manera puede sonar algo confuso para muchos, y tiene que ver con el sistema de datación —antes y después de Cristo—, que fue establecido en el siglo VI por un monje llamado Dionisio el Exiguo.
Dionisio calculó el nacimiento de Jesús en el año 753 de la fundación de Roma. Este error produjo un desfase cronológico aproximado de cinco años, que la historiografía moderna ha corregido a partir del análisis de fuentes romanas y judías.
Esto explica por qué, aunque se hable del “año 1”, Jesús ya habría nacido varios años antes desde el punto de vista histórico.
Tradiciones apócrifas
En el siglo II d. C. aparecen relatos más elaborados sobre la infancia de Jesús en textos apócrifos como el Protoevangelio de Santiago y el Evangelio de la Infancia de Tomás. Estos escritos ofrecen abundantes detalles legendarios —nombres de familiares, episodios de la niñez—, pero no indican una fecha concreta del nacimiento.
Este hecho confirma que la preocupación por el día exacto del nacimiento no formaba parte del interés del cristianismo primitivo.
Las primeras propuestas de fechas (siglos II–III)
Hacia el año 200 d. C., Clemente de Alejandría informa que diversos grupos cristianos propusieron fechas diferentes para el nacimiento de Jesús, tales como el 20 de mayo, el 20 o 21 de abril, e incluso otras variantes. De manera significativa, Clemente no menciona el 25 de diciembre (Clemente de Alejandría, Stromata 1.21, citado en Biblical Archaeology Society, s. f.).
Este testimonio muestra que durante los primeros siglos no existía consenso alguno respecto a la fecha del nacimiento de Jesús sino tradiciones independientes en desarrollo.
La fijación tardía del 25 de diciembre
La primera mención explícita del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús aparece en un almanaque romano de mediados del siglo IV, donde se lee: natus Christus in Betleem Judeae (“Cristo nació en Belén de Judea”), información preservada en una fuente litúrgica romana tardía (citado en Biblical Archaeology Society, s. f.).
Hacia el año 400 d. C., Agustín de Hipona menciona que los donatistas celebraban la Navidad el 25 de diciembre, pero rechazaban la Epifanía del 6 de enero, lo que sugiere la existencia de una tradición norteafricana anterior a la plena institucionalización del calendario litúrgico cristiano (Agustín, citado en Biblical Archaeology Society, s. f.).
La Tradición en Oriente
En Oriente se desarrolló una reflexión teológica distinta, según la cual Jesús habría sido concebido el mismo día de su muerte. Partiendo del 14 de Nisán —identificado en el calendario griego local con el 6 de abril—, se concluyó que Jesús habría nacido nueve meses después, el 6 de enero.
Epifanio de Salamina afirma que el 6 de abril “el Cordero fue encerrado en el vientre inmaculado de la santa virgen”, vinculando simbólicamente concepción y crucifixión (Epifanio, Panarion, citado en Biblical Archaeology Society, s. f.). Esta lógica explica la coexistencia histórica de dos fechas principales: 25 de diciembre en Occidente y 6 de enero en Oriente, aún conservada por la Iglesia armenia.
Conclusión
Desde una perspectiva histórico-crítica, no es posible determinar el día exacto del nacimiento de Jesús de Nazaret. Ninguna fuente del siglo I lo menciona, los evangelios no lo consideran un dato teológicamente relevante y las fechas propuestas surgen tardíamente, como resultado de desarrollos litúrgicos y reflexiones teológicas posteriores.
Históricamente, Jesús nació antes del año 4 a. C., probablemente entre 7 y 4 a. C., pero el día exacto permanece desconocido. La celebración del 25 de diciembre no responde a una datación histórica verificable, sino a un proceso de construcción simbólica y litúrgica.
Referencias
Biblical Archaeology Society. (s. f.). How December 25 became Christmas. Biblical Archaeology Review.
https://www.biblicalarchaeology.org/daily/people-cultures-in-the-bible/jesus-historical-jesus/how-december-25-became-christmas/
Meier, J. P. (2013). Un judío marginal: Nueva visión del Jesús histórico (Vol. 1). Verbo Divino.
Powell, M. A. (2020). Introducción al Nuevo Testamento. Baker Academic.
Sanders, E. P. (2016). The historical figure of Jesus. Penguin.



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